Artículo escrito por Gregorio Casamayor, Profesor de la Universidad de Barcelona

En el artículo anterior, que puedes leer aquí, https://www.forymat.com/blog/claves-del-exito-del-estudiante-universitario.-parte-1/313.html hablamos de las 2 primeras claves del éxito, que son la motivación y la capacidad de procesamiento de la información mediante estrategias y técnicas de aprendizaje.


En el día de hoy vamos a hablar de las que nos quedaron pendientes:

  • Las competencias digitales
  • Tener conciencia de esa capacidad de aprendizaje (metacognición) para poder reforzar o ampliar las técnicas y los procesos empleados.
  • Capacidad de autorregularse.
  • Autonomía para elaborar y seguir un plan de estudio personal

Comencemos:

1. Las competencias digitales

 

Del mismo modo que las universidades establecen unas competencias transversales que todos los estudiantes han de asimilar al finalizar los estudios de grado o de postgrado, al margen de la especialidad concreta escogida, también los países han fijado en su sistema educativo unas competencias básicas o fundamentales que cualquier ciudadano debe adquirir durante su educación obligatoria. La selección de competencias es similar: capacidad de comunicación en la propia lengua, y a menudo también en inglés; ética y ciudadanía; emprendeduría, etc. Y entre ellas suele aparecer también la competencia digital.

En el caso de los estudiantes universitarios, las competencias digitales son críticas ya que están relacionadas con la capacidad de procesamiento de la información, es decir, están implicadas tanto en la búsqueda, como en la selección, el análisis o la presentación de esa información.

Como marco de referencia, la Unión Europea (2013) identifica los componentes clave de la competencia digital en cinco áreas (con ocho grados de dominio) que se describen a continuación:

1) Información y alfabetización de datos: articular las necesidades de información, localizar y recuperar datos digitales, información y contenido. Juzgar la relevancia de la fuente y su contenido. Almacenar, gestionar y organizar datos digitales, información y contenido.

2) Comunicación y colaboración: interactuar, comunicarse y colaborar a través de las tecnologías digitales teniendo en cuenta la diversidad cultural y generacional. Participar en la sociedad a través de servicios digitales públicos y privados y ciudadanía participativa. Gestionar la propia identidad y reputación digital.

3) Creación de contenidos digitales: crear y editar contenidos digitales para mejorar e integrar la información y el contenido en un cuerpo de conocimientos existente, y entender cómo se aplican los derechos de autor y las licencias. Saber dar instrucciones comprensibles para un sistema informático.

4) Seguridad: para proteger los dispositivos, el contenido, los datos personales y la privacidad en entornos digitales. Para proteger la salud física y psicológica, y tener conciencia de las tecnologías digitales para el bienestar social y la inclusión social. Conocer el impacto ambiental de las tecnologías digitales y su uso.

5) Resolución de problemas: identificar necesidades y problemas, y resolver problemas conceptuales y situaciones problemáticas en entornos digitales. Utilizar herramientas digitales para innovar procesos y productos. Mantenerse al día de la evolución digital.

 

Las competencias digitales, en la mayoría de las materias, pueden tener un tratamiento secundario, como auxiliares de la actividad principal propuesta, de modo que su dominio vaya incrementándose con su empleo (búsqueda, selección, análisis, tratamiento y presentación de la información) en diferentes contextos, tal y como mostramos en las recomendaciones finales.

 

2. Tener conciencia de esa capacidad de aprendizaje (metacognición) para poder reforzar o ampliar las técnicas y los procesos empleados

 

Según Schunk (2012) la metacognición está comprendida, por un lado, por el dominio de habilidades y estrategias y, por otro lado, por el conocimiento de las posibilidades de uso de las mismas; es decir, la metacognición es el uso reflexivo por parte del alumnado de las habilidades y estrategias en relación a los requerimientos de una actividad concreta. Vemos así como afloran tres variables importantes: alumnado, actividad y estrategia.

- Alumnado

Hace referencia al autoconocimiento, es decir, al conocimiento de cada alumno de sus propias capacidades; de sus competencias (como integradoras de conocimientos, procedimientos y actitudes); de su autoestima; etc. Para profundizar el autoconocimiento es imprescindible llevar a cabo una valoración personal, por sus propios medios o con apoyo de sus docentes, e incluso valorar cómo evoluciona en el tiempo.

- Actividad

Cada actividad exige una estrategia de resolución que tiene en cuenta diversas variables: expectativas de los beneficios que obtendrá el alumno en términos de aprendizaje; requerimientos temporales, espaciales y estratégicos para afrontarla con éxito; equilibrio entre las expectativas y los resultados que se pueden derivar.

- Estrategia

Esta variable se relaciona con el dominio de estrategias por parte del alumnado y el conocimiento de su posible respuesta a la actividad planteada, es decir, el conocimiento sobre el rendimiento –eficacia y eficiencia– de las estrategias durante su aplicación.

 

3. Capacidad de autorregularse

 

La autorregulación del aprendizaje es imprescindible para la mejora del proceso de aprendizaje del alumno. Panadero y Alonso-Tapia (2014) definen la autorregulación como una competencia que permite a los alumnos poner en marcha las estrategias de aprendizaje necesarias para lograr unos determinados objetivos. Esta aproximación es coherente con una interpretación de competencia como la acción que realiza una persona, movilizando sus conocimientos de forma integrada, apropiada, voluntaria, consciente y estratégica, para enfrentar una situación real determinada.

Así pues, desde el punto de vista del estudiante, la autorregulación radica en la opción de:

  • Determinar los propios objetivos y valores.
  • Escoger la estrategia de aprendizaje más acorde con la actividad.
  • Tener conciencia clara de su rendimiento y actuación.
  • Efectuar las modificaciones y mejoras necesarias en función de los resultados de la actividad.
  • Colaborar en la creación de las condiciones ambientales que favorezcan el aprendizaje.
  • Sentirse fuerte para solicitar ayuda cuando le resulte necesaria.

 

4. Autonomía para elaborar y seguir un plan de estudio personal

 

Todos los factores descritos con anterioridad, la autorregulación, la conciencia de las propias habilidades, el autoconomiento, el aprender a aprender, etc., deben redundar en una mayor autonomía del alumnado. Y es que la autorregulación también es gestión de propio tiempo y del propio esfuerzo.

La autonomía del estudiante ha de valorarse como complementaria a la planificación de las materias por parte del equipo docente. La existencia de planes docentes, la programación de las sesiones y de la actividad, la calendarización de los momentos de evaluación, no ha de ser obstáculo para que los alumnos y alumnas puedan elaborar un “plan de estudio personal”, si se quiere paralelo al “plan de acción tutorial” que pueda elaborar el equipo docente.

Esta autonomía, es decir tomar las decisiones sobre las tareas que debe realizar para ir cumpliendo los objetivos parciales marcados, las decisiones sobre el trabajo colaborativo que va a realizar, las decisiones sobre los proyectos que va a diseñar y desarrollar de manera individual o colectiva, todo ello, es un síntoma de la madurez del alumnado y de la madurez de la institución.

Junto al “plan de estudio personal”, el “portafolio o carpeta de aprendizaje” es otro instrumento al alcance de los alumnos y alumnas para reflejar su autonomía, para visualizar que sus producciones (su aprendizaje) adquieren formas personales en función de sus propios intereses. El portafolio es un elemento clave en este sentido, ofrece al estudiante una visión global de la materia y lo hace consciente de su propio aprendizaje, factor que es sin duda el elemento motivador por excelencia.

 

 

Bibliografía

Componentes clave de la competencia digital. Unión Europea (2013)

https://ec.europa.eu/jrc/en/digcomp/digital-competence-framework

Proyecto Tuning, UE. http://www.eees.es/es/eees-estructuras-educativas-europeas

BIGGS, J. (2006). Calidad del aprendizaje universitario. Madrid: Narcea, S.A. Ediciones.

González, J. Wagenaar, R. (editores) (2006) Tuning Educational Structures in Europe II. La contribución de las universidades al Proceso de Bolonia. Bilbao. Deusto

http://www.deusto-publicaciones.es/deusto/pdfs/tuning/tuning04.pdf

MORA, J.G (Coord.) (2011) Formando en competencias ¿Un nuevo paradigma? Barcelona. Fundación CyD: Serie Documentos 15.

http://www.fundacioncyd.org/publicaciones-cyd/estudios-cyd

PANADERO, E., y ALONSO-TAPIA, J. (2014). Teorías de autorregulación educativa: una comparación y reflexión teórica. Psicología Educativa, 20.

SCHUNK, D.H. (2012) Teorías del aprendizaje. Una perspectiva educativa. México. Pearson.

Zimmerman, B. J. (1990). Self-regulated learning and academic achievement: an overview. Educational Psychologist , 25.