En este post vamos a hablar de algo que desde Forymat consideramos fundamental para la carrera de cualquier profesional sanitario o vinculado:

La formación como clave para mantener el nivel competencial.

En este sentido, y para esta ocasión, enfocaremos este tema en las diferentes formas que existen en la actualidad para la formación, y los pros y contras de cada una de ellas.

Y para ello, como ya es habitual, contamos con la colaboración de Gregorio Casamayor, experto en formación y profesor de la Universidad de Barcelona.

Os dejamos con él:  

Posibilidades de la autoformación

Como personas adultas que somos, cualquier profesional, de cualquier sector, es el principal responsable de actualizar sus conocimientos, habilidades y destrezas, en definitiva de mantener su nivel competencial.

Esto es así, al margen de que se trate de un profesional autónomo, el director y propietario de su empresa, o trabaje por cuenta ajena.

Yo –cada uno de nosotros–, soy el principal responsable de mi formación. Es cierto que si formo parte de una gran empresa o institución puede ser más fácil, ya que me beneficiaré del plan de formación de esa organización, aunque a menudo el plan de formación esté centrado en aquellas competencias más transversales, o de carácter organizativo (aplicaciones de gestión, procesos internos…) y no tanto en las competencias técnicas que hemos adquirido durante la formación inicial (el Grado o Licenciatura, o el ciclo de formación profesional).

Una persona adulta, para actualizar y ampliar o mejorar sus competencias profesionales, tiene muchas opciones a su alcance. Por ejemplo, subscribirse a revistas profesionales, o a boletines de una empresa o institución, seguir los blogs de especialistas, mantenerse al día de la bibliografía del sector… Es decir, una persona puede ser autodidacta aun asumiendo ciertos riesgos.

Ahora bien, ¿el autodidactismo y la autoformación son lo mismo? El siguiente cuadro comparativo muestra las diferencias existentes entre estos conceptos:

Diferencias entre el autodidactismo y la autoformación

AUTODIDACTISMO

AUTOFORMACIÓN

Estudia sin un plan preconcebido.

Estudia con un plan trazado por expertos.

Debe elaborar su propia guía de lecturas.

El material incorpora una guía de lecturas, propuesta de actividades, material complementario, etc.

Puede asimilar concepciones erróneas.

Los errores pueden descartarse, y en todo caso pueden contrastarse con el tutor.

Estudia solo.

No recibe ningún tipo de feed-back.

Cuenta con el apoyo de un tutor.

Recibe feed-back puntual sobre las dudas que plantea, sobre las actividades realizadas, etc.

Utiliza documentación escrita con finalidad divulgativa.

Utiliza materiales redactados con intencionalidad formativa, y que responden a sus expectativas.

Requiere un esfuerzo muy considerable para aprender.

El material facilita el estudio y el aprendizaje.

Estudia sin plazos, debe invertir mucho tiempo.

Estudia con plazos, aunque flexibles, y puede gestionar su tiempo.

Sus logros no pueden acreditarse.

Sus logros pueden acreditarse mediante certificados, etc.

 

La figura del autodidacto es más habitual de lo que podemos pensar, sobre todo en la formación continua o permanente, lo que sucede es que a menudo a la actualización de conocimientos, a la puesta al día mediante la lectura de libros y revistas especializadas nos cuesta llamarle formación o autoformación. En todo caso, lo que es muy poco habitual es encontrar personas autodidactas en relación con la formación inicial.

En cambio, la autoformación también es posible además con el apoyo de terceros: empresas e instituciones que elaboran programas o manuales de autoformación, instituciones que ofrecen recursos autoformativos (como los llamados Mooc’s), etc. Estas dos posibilidades son muy corrientes en la enseñanza de idiomas, por poner un ejemplo, pero no son exclusivas de este tipo de actividad.

Algunos riesgos resultan muy peligrosos, por ejemplo asimilar concepciones erróneas, no disponer de un experto al que consultar dudas, el gran esfuerzo que requiere, el riesgo de abandonar cuando surgen dificultades, con la pérdida de tiempo que implica, y además no es posible conseguir acreditación para ese supuesto aprendizaje. Y es que una actividad de estas características dificílmente puede ser evaluada por terceros.

Tendemos a pensar que  en Internet podemos encontrar todo lo que necesitamos, y en parte es cierto, pero así como la wikipedia, por ejemplo, cuenta con “bibliotecarios” que supervisan el contenido de las diferentes entradas, mucha otra información disponible, ingente por lo que se refiere al tamaño, no se actualiza pues nadie se hace responsable de la misma. Así pues, puede quedar obsoleta o contener errores o ser resúmenes de resúmenes ya muy alejados de la fuente original.

En cambio, el material para autoformación debe ser elaborado específicamente, puesto que debe tener intencionalidad formativa. Las posibilidades son diversas:

  1. Material (textos, vídeos, tutoriales, programas informáticos…) elaborado ex profeso y con una finalidad determinada: alcanzar determinados objetivos académicos.
  2.  Material de divulgación (por ejemplo un libro especializad, un artículo, una página web, un blog...), al que se adjunta una guía de estudio elaborada para orientar la lectura, aclarando conceptos, sugiriendo ejercicios, estableciendo pautas para la aplicación, etc. En el caso de un vídeo, hablaríamos de una guía del visionado.
  3. Propuesta de actividades, centrada en la aplicación de los nuevos conocimientos y destrezas al propio entorno de trabajo.
  4. Materiales formativos y autoformativos que pueden contar con un sistema formal de tutoría, con un tutor que mantiene una actitud proactiva y que hace un seguimiento de los usuarios.

Obviamente, en este cuarto supuesto estamos hablando prácticamente de la misma filosofía que empleamos para diseñar, impartir y evaluar la formación no presencial o formación en línea.

 

Gregorio Casamayor

Profesor de la Universidad de Barcelona

 

¿En tu caso, qué método aplicas para continuar tu formación?

¿Te da los resultados esperados?

¿Qué opinas de los diferentes métodos que existen?


Puedes darnos tu opinión al respecto dejando un comentario aquí abajo. Nos encantará saber de ti.

Un saludo y ¡hasta la próxima!